Leit
En revisión.
| Balanza de las Olas | |
| Simbología | |
|---|---|
| Otros nombres | Señor de las Aguas, Heraldo de Marish, el Observador |
| Representación | Una figura masculina de aspecto sereno, con largos cabellos y barba ondulada que recuerdan al movimiento del agua. A veces con rasgos de seres acuáticos. También fundiéndose con las aguas, un rostro difuso que emerge entre las olas del mar |
| Simboliza | El agua (elemento) |
| Colores | Azul oscuro, gris |
| Armas | Tridente |
| Árbol | Ciprés |
| Mes | Abril, mes de la lluvia |
| Influencia y valores | |
| Defiende | Neutralidad |
| Combate | Fanatismo |
| Alineamientos permitidos | Los alineamientos de los fieles de Leit son:
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| Bendice a | Pescadores, marinos, ascetas |
| Culto | |
| Lugares sagrados | Fuentes de agua |
| Iglesia | Poco jerarquizada, con ritos iniciáticos. Presente en territorios muy vinculados al mar o a las aguas |
| Fieles | Fieles de Leit. Nombres específicos en algunas zonas geográficas |
| Festividad | Ritos durante su mes dedicado |
| Dogma | |
| "Como las aguas, debes hallar tu cauce. Fluye como las aguas y no dejes que poder alguno arrebate tu voluntad; el libre albedrío es la mayor responsabilidad entregada a los mortales. Observa antes de actuar y comprende antes de juzgar, no te abandones a la corriente dejando que otros te arrastren. Y al elevar tus plegarias recuerda que el mundo fue creado para los mortales, y que los dioses no deberían olvidar el equilibrio que el mundo exige. Sé el observador, sé la balanza, sé el vigilante." | |
Leit es el dios de las aguas, y, según el Mito de la Creación, una de las cuatro grandes deidades elementales a las que Marish, el Gran Padre, otorgó Nombres Verdaderos. Representa las aguas en todas sus formas, desde las delicadas gotas de rocío a la inmensidad de los mares y los fríos hielos del norte. A diferencia de sus hermanos, Leit no parecía tener prisa por manifestarse a través de sus creaciones ni deseaba entrar en conflicto para imponer su voluntad sobre el mundo recién nacido, prefiriendo observar el cursos de los acontecimientos de dioses y mortales por igual.
Fue el último de los dioses mayores en dar Nombres en el mundo creado por Sarra, pero cuando lo hizo todos se maravillaron, pues las aguas de Leit llegaron a cada rincón que los demás dioses habían creado, y la diosa de la tierra pensó que eran el más hermoso de los dones entregados a Mundo, y las aguas también se llenaron de vida.
Cuentan los mitos que tras ofrecer su regalo a Mundo, Leit volvió a apartarse del devenir de los acontecimientos para contemplar en silencio cada onda nacida sobre las aguas. Fue entonces cuando nombro a su hija Jaqoh, señora de los vientos, para que recorriera cielo, tierra, agua y fuego trayéndole noticias de un mundo cada vez más vasto y cambiante.
Ámbitos de influencia
Señor de las Aguas
A pesar de su no intervención, Leit es vital en el mundo ya que el agua está intrínsecamente ligada a la vida. El mar, los ríos o los lagos fluyen en calma cuando nadie interviene en ellos, pero se embravecen o agitan cuando una fuerza externa, divina o mortal, actúa sobre ellos. Esto no suele molestar al dios que, generalmente, ignora su intervención esperando a ver el desenlace. Leit es el final de las ondas en el agua, pues mientras uno ve el círculo recién creado, él contempla la cadena de acontecimientos hasta que llega al final.
El Observador
Desde el principio se mostró ajeno a la rivalidad entre Eldor y Trako, y se sentía ajeno a la inquietud de Sarra. Leit creía que las cosas debían ser como siempre habían sido, pero a medida que el mundo era creado y la vida nacía en él fue asumiendo que todo aquello también formaba parte de la voluntad de su Padre. En aquellos primeros tiempos otorgó existencia a su hija, Jaqoh, a quien instruyó para que le trajera todos los acontecimientos de un mundo cada vez más complejo y amplio. Es probable que el conocimiento adquirido por Leit sea mayor que el de la propia Dloose, pero el dios del agua no hace alarde de tal hecho. Mientras el mundo ruge, él sigue en silencio atento a los acontecimientos.
Heraldo de Marish
A pesar de su decisión de no intervenir en el mundo, Leit lo ha hecho en numerosas ocasiones. Comprende que el mundo es parte de la obra de Marish y, por lo tanto, debe ser preservado frente a los poderes divinos que conspiran contra él. Es en esos momento cuando Leit interviene demostrando que su poder no tiene nada que envidiar al de sus belicosos hermanos, aunque suele actuar mediante elegidos para llevar a cabo sus planes y, normalmente, suelen ser acciones sutiles con un fin a largo plazo que solo el propio dios conoce. Se sabe que la única vez que Leit intervino directamente en Mundo fue al principio del nacimiento de los mortales, cuando Trako, henchido de poder, se manifestó físicamente para encabezar su conquista de la Gran Isla. Leit respondió haciendo lo propio, y el dios del fuego subestimó el poder su hermano; las aguas de Leit apagaron las llamas de Trako causándole una derrota que aun hoy provoca que Trako no desee enfrentarse a Leit directamente.
El culto a Leit
Diadema de coral (Leitna). Concha marina (Contio).
Leit en tierras aldorianas
Leit se ha mantenido ajeno a cualquier intervención directa sobre Aldor, pero los leitnas sí que intervinieron durante la fundación del reino, ayudando a Aldor I contra las huestes de Udukán. En el reino había un único templo dedicado al dios de las aguas, en la ciudad costera de Angor; pero su culto, como en muchos otros lugares, nunca fue muy popular debido al talante neutral e imparcial del dios.
En la actualidad tiene un pequeño templo en el pueblo de Nueva Sitene y algunas ermitas en lugares dispersos de la geografía aldoriana.
Lugares sagrados
Las fuentes de agua son siempre lugares vinculados a Leit, y de ellas el nacimiento de los ríos, los océanos y los lagos se encuentran especialmente cerca de la esencia del dios. A menudo son lugares calmados dada la naturaleza tranquila del dios del agua. No se le conocen lugares sagrados concretos, pero si un mortal desea entrar en comunión con Leit, las fuentes naturales de agua son los lugares apropiados.
Clero y rituales
Leit utiliza más a sus campeones que a los clérigos. Estos hombres y mujeres carecen de poder divino, pero cuentan con la férrea voluntad de preservar el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
El número de clérigos es muy reducido, ya que lo considera una forma de intervención. Los pocos que han llamado la atención del Señor de las Aguas lo han hecho mediante una vida de dedicación al camino medio.
Rito de iniciación
Con todo, existe una iglesia dedicada a Leit, sobre todo vinculada a territorios rodeados de aguas o muy vinculados al mar.
La única jerarquía realmente importante dentro de esta iglesia está marcada por el antes y el después del ritual de iniciación de sus fieles. Una vez se hace manifiesta la vocación, se entra a formar parte del Acolitado de Leit. Los acólitos de Leit son aquellos miembros de la iglesia que, pese a haber manifestado el don de Leit, aún no han sido iniciados. Como acólitos, ayudan a los clérigos en todo aquello que pueden, aunque no tienen obligación de obedecer. La voluntad para hacer algo debe surgir de uno mismo, obediencia y desobediencia son extremos que anulan la voluntad de acción del individuo.
El rito de iniciación consiste en un tiempo de retiro durante el cual su dios proveerá de todo lo necesario. Un ritual iniciático que se conoce como El rito de la Marea. Para llevarlo a cabo, un barco lleva al clérigo y su pequeña chalupa mar adentro, dejándolo a su suerte en el mar. Durante el retiro, el fiel cuenta con su caña de pescar, algunos víveres y agua para su travesía, y solo podrá subsistir con aquello que las aguas provean, dejándose guiar por la voluntad de las olas.
Cuando las aguas lo devuelvan a tierra, será considerado clérigo de la iglesia de Leit. El tiempo pasado en el mar sirve para reforzar el vinculo entre Leit y el clérigo y también para que el futuro clérigo comprenda el valor de la contemplación y de adaptarse al camino del señor del agua.
Los clérigos de Leit pasan gran parte de su existencia dedicados a la vida contemplativa y pocas veces se mezclan en los asuntos que conciernen al poder temporal de los gobiernos, reyes o cualquier otra institución. Solo en contadas ocasiones son requeridos como mediadores de conflictos o consejeros imparciales. Prefieren una vida sin ataduras, su presencia en este mundo debe fluir como las aguas y al mismo tiempo deben tener la constancia de las olas, que desaparecen al llegar a la orilla pero no dejan nunca de golpearla.
Cabeza de la iglesia
En lo que se refiere a la elección del máximo representante de la iglesia de Leit, no existen ritos prefijados. Es la voluntad del Señor de las Aguas quien elige entre todos ellos, de manera que tampoco tiene una duración determinada. Aquel que se alza como máximo representante puede ser cualquiera de los clérigos de la iglesia y su elección se basa en las señales que Leit les muestra. Estas señales suelen ser acontecimientos que la comunidad considere manifestaciones claras de la voluntad del dios.
Cuando una de estas revelaciones de Leit tiene lugar, los clérigos aclaman a su nuevo Llamado por Leit desde la bajamar hasta la pleamar, momento en el que el nuevo elegido se sumerge en las aguas para salir de ellas como cabeza de la iglesia de Leit. Al Llamado por Leit se le reconoce por ser el portador del Guardián del Equilibrio, un sencillo bastón de madera de deriva en cuya empuñadura aparece tallado el símbolo de Leit.
Mitos y leyendas
Siendo el último de los grandes dioses en dar forma al mundo, la aportación de Leit fue muy querida por su hermana Sarra quien prometió que su agua sería estimada por toda la vida que naciera en Mundo. Leit se mantuvo al margen de acontecimientos posteriores, aunque sintió curiosidad por los leitnas, la raza creada por Sirgga como presente al dios de las aguas. Fue la primera vez que Leit intervino en asuntos mortales, para instruir a los leitnas en que ellos eran los dueños de su propio destino.
La participación de Leit en los acontecimientos del mundo es sutil, a menudo poco documentada o inapreciable; pero su culto se ha mantenido vivo, especialmente porque navegantes y pescadores elevan sus plegarías al dios de las aguas para tener suerte en la mar. Durante la Cuarta Edad Leit permaneció aun más alejado de los asuntos mortales debido al Advenimiento de la Niebla, y hay quien dice que entró en un letargo del que no despertaría hasta casi dos siglos después del regreso de la magia. Algunos eruditos aseguran que la catástrofe del Gran Maremoto fue provocado por el despertar de Leit, pero la mayoría cree que fue debido al alzamiento de la ciudad leitna de Leit-Ang desde las profundidades del mar hacia la superficie.
Aunque en un principio su relación con Sarra no fue sencilla, el tiempo ha hecho que ambos dioses se comprendan y respeten mutuamente. Tanto él como su hermana se ven envueltos en los enfrentamientos de Eldor y Trako, a quienes juzga en ecuánime medida como rostros de la misma moneda. A pesar de ello es consciente de que Eldor tiende más a respetar el libre albedrío que Trako, pero tras milenios de guerra a veces, para Leit, esta distinción se desdibuja.
Siente un sincero aprecio por Vryllia y Dloose, y con la segunda se dice que mantiene largas conversaciones. Aunque su hija Jaqoh es bastante más extrovertida que el dios del agua, el dios respeta la decisión de esta por encontrar su propio camino. La personalidad de Leit es tan ajena que rara vez encuentra comprensión en el resto de dioses, aunque aborrece con especial ímpetu a Amal por promover el conflicto y la guerra.
Nombres en otras lenguas
- Eyneo y lénico: Leitinos (Amo de las Mareas)
- Leitna: Sulein (Padre)
- Yag: Elit (La Balanza)
- Halaii: Zalhaar (El que Cambia las Sendas)
- Contio: Hilhilai (Guardián de las Islas)
- Norteño: Khiff Lean (Hielo Perpetuo)
- Merón: Litum (El Dios Silencioso)